NIEVE EN ABRIL, BY ROSAMUNDE PILCHER

Después de tener este blog más olvidado que ni sé durante meses y meses, creo que va llegando la hora de actualizar…Y básicamente lo actualizo, primero para que Tupaka no me siga riñendo cada vez que me ve por este tema, y segundo, porque acabo de leer el peor libro que se ha escrito nunca. Así, como suena.
Jamás en mi vida he tendio el honor de tener un bodrio de proporciones tan inmensas en mis manos, y quería compartirlo con vosotros.
Semejante montón de estiercol reciclado se titula Nieve en Abril, y fue perpetrado por una autora desgraciadamente muy conocida, Rosamunde Pilcher, una auténtica fenómena que ha sido capaz de escribir mierda y más mierda sin tregua, y aún así mantenerse fuerte en las librerías.
Para mi absoluto pasmo, este libro se vende, y encima se vende, dependiendo de en qué tienda, hasta a 13 eurazos. Definitivamente, casi cualquier cosa que hagais con ese dinero es más útil que comprar esta….esta cosa.
Otra cosa que me fascina es que no ha sido sólo publicada por una editorial cuyos empleados rayan el alcoholismo para traducir y lo que es peor, publicar esta “novela”, sino que son varias, varias las editoriales encargadas de que este engendro salga a la luz. Ver para creer.
Para que os hagais una idea del argumento, por llamarlo de alguna manera, voy a intentar explicarlo (aunque no hay mucho que explicar), y decidís por vosotros mismos.
La protagonista de esta historia se llama Caroline Cilburn. Nuestra heroína es tan fascinante que al terminar el libro todavía no sé ni de qué color tiene el pelo. Y mucho menos nada de su carácter. (Como de casi ninguno de los personajes que aparecen en él, todo sea dicho).
A la conclusión que llego es que a Rosamunde Pilcher el dar a conocer personajes, y el por qué de sus acciones es algo que no le preocupa en exceso. Hacen cosas porque sí, y ya está. Nada de lo que hacen tiene ninguna explicación, ni motivo aparente, ni sentido. Pero da lo mismo, el caso es llenar y llenar páginas de….nada.
Caroline simplemente es una tipa de unos 20 años, de la cual lo único que sé es que está delgada de narices, come poco y se encuentra bastante mal físicamente de vez en cuando. Me cae vagamente mal, pero no sabría decir por qué, porque no tengo la menor idea de si es una buena persona, o mala, o qué pretende con su vida, ni nada que se le parezca. Se limita a estar y bastante hace con ello.
Pues bien, esta señorita es la hija de un arquitecto o algo así que vivía en una isla griega. (Sí, parece que este dato puede tener alguna relevancia, pero no os engañeis, no tiene ninguna). Podría haber nacido en la misma casa donde transcurre la novela, o en prisión, o en el portal de Belén, porque simplemente se menciona de pasada como mucho en dos párrafos, y desde luego no es determinante para absolutamente nada de lo que sucede después.
A su vez, tiene dos hermanos, uno mayor, que atiende al nombre de Angus, y otro menor, Jody.
El arquitecto de la isla se queda viudo y se casa con otra tipa, una tal Diana, que se convierte en la madrastra de estos tres mozos.
Para enredar un poco más todo el tema, que repito, tampoco tiene una importancia excesiva, el arquitecto muere, y Diana se casa con un amor de juventud y se vuelve pa Londres.
Llegados a este punto, Caroline y Jody, que debe tener unos 11 años, se van a vivir con ella y su flamante padrastro, mientras que Angus, que debe ser una especie de hippy (de lo poco que dicen de él, es que siempre va descalzo y que tiene el pelo largo) se dedica a vivir su vida por el mundo. Ni la propia autora sabe, ni quiere explicar a donde cojones va, así que lo único que sabemos del paradero del hippy descalzo es este párrafo que transcribo a continuación:

Caroline: No sabemos nada de Angus.
Personaje no relevante: ¿Nada en absoluto?
Caroline: Bueno….una vez recibimos una postal de Kabul, o Srinagar o Teherán o algún sitio así.

O sea, ni sus propios hermanos tienen ni zorra de donde está, y lo que es peor, les importa tan poco que cuando les escribe ni se molestan en recordar desde dónde. Brillante, realmente brillante.

Bien, pues resulta que Caroline, por razones que no hay por donde cogerlas (creo que simplemente dice que por gratitud, pero tampoco explica mucho a qué se debe tanta gratitud), va a casarse con el hermano de Diana. Así todo queda en familia. Va ser su madrastra y cuñada a la vez. Por cierto, el futuro marido es tan, tan trascendental y sale tanto que no me acuerdo ni del nombre.

Y ahora llega la parte más importante de esta historia. Diana tiene una amiga del alma, que a su vez tiene una hija que se llama Elizabeth. Caroline no conoce a Elizabeth, ni falta que le hace, pero sabe cosas de su vida porque se las cuenta Diana.

Resulta que Elizabeth ha vuelto a Inglaterra desde…creo que no llegan a decirlo nunca, o aunque lo hicieran tampoco importaría, y se ha enterado de que uno de sus dos íntimos amigos de la infancia (hermanos, Charles y Oliver se llamaban) se ha empotrado con el coche y ha fallecido (Charles). Estos dos pollos vivían por Escocia, en una casa gigante con terrenos y estanque.

Dicho esto, volvemos al tema de la boda de Caroline. Houston, tenemos un problema. Resulta que el futuro marido pasa de tener niños a su cargo, y Diana se va a ir a Canadá a vivir, así que decide llevarse a Jody con ella, para que juegue a hockey sobre hielo y esas cosillas que se hacen en Canadá.
Pero Jody no quiere ir, claro. Si no, el libro se acabaría aquí. (ojalá). Y aquí es donde yo, mema de mí, me pensé que el tema se pondría interesante.
Porque resulta que Jody ha recibido una carta del hippy de Angus diciéndole que ahora vive en Escocia. Y quiere irse a vivir con él.
Por supuesto, como en este libro nadie hace nada que tenga sentido, o lo que haría el resto de los seres humanos, en vez de llamarle por teléfono para comentar el tema educadamente, Jody y Caroline deciden plantarse en Escocia a encasquetarle el niño a Angus. (Todo esto una semana antes de la boda y la partida a Canadá).
Y qué mejor manera de ir hasta Escocia que en un mini del año de la polka que no ha pisado el taller en unos 20 años.

Así que venga, carretera y manta, los dos hermanos camino de Escocia a la búsqueda del tio descalzo y de pelo largo.
Como no podía ser de otra manera, aquí ocurre lo que da título a la novela. Fiel a su estilo (o sea, sin venir a cuento) les cae un nevadón del carajo a finales de Abril mientras están en camino. Ese tipo de nevadas que ni los más viejos del lugar recuerdan.
Perdidos, helados de frío (van vestidos de manera muy primaveral), empotran el mini del año de la tos contra un muro o una zanja o algo así por culpa de la nieve y el hielo, y se quedan tirados en medio de la nada. O no, porque milagrosamente a unos 800 metros hay un caserón gigante con terrenos y estanque (os suena…?)

Y aquí, queridos amigos, empieza el despropósito más brutal.
El dueño de la casa (Oliver, que está de luto por la muerte de su hermano), les acoje, por supuesto. Les ofrece cenita, pero Caroline pasa de comer nada, como siempre.
Luego también les ofrece habitación para pasar la noche, y les comunica que quizá por la nevada estén bloqueadas las carreteras y no puedan moverse de allí en un par de días.

Al día siguiente, Oliver va a casa de Elizabeth….la que os he comentado antes. Y aquí empieza un escabroso asunto.
Elizabeth, a la que por lo que parece le importa un pimiento que haya muerto uno de sus íntimos amigos de infancia, está con una idea fija en la cabeza. Casarse con el que queda, o sea, con Oliver.

Así que se le insinúa descaradamente hasta que le medio convence del tema del bodorrio. Todo esto en más o menos una hora. Una máquina la buena de Elizabeth.

Oliver vuelve a su casa, donde están Caroline y Jody, y pasa el resto del día con ellos más o menos bien, sin hablar mucho y enseñándoles el paraje.
Y como hay que meter chicha a semejante mierda, pues en un momento dado del día, a Oliver se le cruzan los cables y le planta un beso en los morros a la buena de Caroline.

(Conste en acta que no ha habido ni un acercamiento previo, ni tonteo, ni conversaciones ni absolutamente nada por lo que se pueda prever esto) Gran giro argumental, inesperado y efectivo. En fin.

Total que al día siguiente, mientras el Oliver vuelve a casa de la Elizabeth no se pa qué, Caroline por su cuenta, se pira andando por la nieve a ver si localiza a su hermano, que por lo que parece trabaja en un hotel de una población cercana. (Caray, las ganas que debe tener de quitarse de encima a Jody).

A medio camino, agotada y de nuevo más perdida que un pulpo en un garaje, le recoge una máquina quitanieves y le lleva al hotel, como si de un taxi se tratara.

Y aquí viene el desenlace dramático: Caroline habla con la recepcionista….que le comenta que Angus ya no está allí, y que no saben cuando volverá. Caroline, ante tamaña revelación, se empieza a poner mala de cojones, y se desmaya. Dos hostias y un bocata de mortadela le daba yo, kagontó.

Pues bien, Oliver va a buscarla al hotel….y como ya había intuído por sus dolores y su falta de ganas de comer….hace el super diagnóstico de lo que le ocurre a nuestra intrépida protagonista. Agarraos porque tiene…..apendicitis! Si, tal como suena.

La llevan a todo correr al hospital, y efectivamente, el buen ojo de nuestro héroe ha dado en el clavo de nuevo, es apendicitis. La operan y cuando se despierta de la operación, allí esá Oliver, que por cierto se ha enterado por Elizabeth de que Caroline está a punto de casarse. (estos chismorreos, cómo son)

Pues le dice que ni por el forro, que si Caroline se va a casar con alguien será con él. Ella dice que sí, y arreando.

Todo esto en día y medio.
Por supuesto de Elizabeth no se vuelve a saber nada, ni del futuro marido de Caroline ni hostias. Qué más dará.
Eso sí, de la nada, en el hospital, aparece Angus a abrazar a su hermana (no especifica la autora si va con zapatos o sin ellos) y a decirle que la quiere mucho….y como colofón final, Jody se quedará a vivir con Caroline y Oliver en el caserón gigante.

Como os podeis figurar, mi cara al terminar el libro fue tal que así:

Madre mía que montón de basura. Lo único bueno que tiene esta mierda es que es relativamente corta, unas 210 páginas de letra gorda, que se podían haber resumido en tres.

Así que por motivos obvios, este libro se lleva el premio a la morralla más grande que haya tenido el privilegio de leer. Ni las novelas de Harlequin con sus portadas denterosas son tan aberrantes, os lo prometo.

Y con esto….también espero retomar el blog con regularidad….que me suele dar mucha pereza, lo reconozco, pero hay que darle tute de vez en cuando, que estaba muy paradito el pobre.
Saludos!

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4 comentarios to “NIEVE EN ABRIL, BY ROSAMUNDE PILCHER”

  1. Oli Says:

    Mira que he leído algun que otro libro de Rosamunde, y esto me confirma que es una petarda.

  2. Marlene Says:

    Hay de todo en la viña del Señor… Pilcher me ha deparado muy buenas lecturas de vacaciones. Y aunque no sea más que por las descripciones, a algunas las volvería a leer con placer…

  3. cleopatra Says:

    Solo me he leído Bajo el signo de géminis y me gustó. Nuria roca es aún peor y encima la ha ayudado su marido.

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